viernes, 24 de febrero de 2017

Ruta los Barruecos–Museo Vostel

Ruta LOS BARRUECOS-MUSEO VOSTELL (MALPARTIDA DE CACERES)

INFORMACION DE LA RUTA:

Vamos a conocer un maravilloso rincón de Extremadura, disfrutar de un día en un entorno natural único, en unas fechas muy apropiadas para esta ruta.

Completaremos la jornada con la visita de un Museo totalmente atípico y que, aparte de lo que a cada uno pueda parecer, estoy seguro de que a nadie dejará indiferente. En el mismo Museo hay también un restaurante, por lo que quien quiera, puede comer allí.

 

Calificación: fácil

Distancia total: 13,5 Km.

Desnivel: 332/395 m

Duración aproximada: alrededor de 3:30 h.

(sin incluir tiempo de visita al Museo

y parada para comer)

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Y por último, entraremos en el Centro de Interpretación Los Barruecos, situado en un lugar muy cercano al Museo, que ampliará nuestra información y nos revelará datos inéditos de la zona que hemos conocido durante la mañana.

Monumento natural “Los Barruecos” image

Malpartida se sitúa en la zona pseudoesteparia de los alrededores de Cáceres, un medio dominado por el llano que custodia importantes especies amenazadas como el sisón, la avutarda o el cernícalo primilla.
La afloraciones del batolito granítico sobre el que se asienta Malpartida proporciona al paisaje plano una serie de 'islas' donde la fauna y la flora encuentran un refugio que permite su presencia en todo el espacio. Este fenómeno se potencia con la existencia de charcas y pozos que aprovechan las cualidades de los suelos graníticos para almacenar agua, lo cual contrarresta los períodos de sequía estival y permite una explosión de vida natural que no puede menos que impresionarnos.
La mayor y más sorprendente de estas 'islas-refugio' lo constituye el Monumento Natural de Los Barruecos que presenta un paisaje espectacular dominado por grandes bolos graníticos, esculpidos por los agentes erosivos durante miles de años. Las caprichosas formas resultantes presentan el más extenso catálogo de modelado sobre granito, lo cual ha atraído la atención de geólogos y geomorfólogos de todo el mundo.

El paisaje se completa con la presencia de cuatro embalses históricos, en cuyas aguas se reflejan las formas graníticas creando la sensación de un paisaje onírico. La conjunción del refugio proporcionado por las rocas y la abundancia de agua durante todo el año son también un excelente reclamo para la fauna y la flora. Al lado de los arbustos como los codesos (Adenocarpus complicatus) y la retama blanca (Citisus multiflorus) encontramos pies sueltos de encinas (Quercus rotundifolia), alcornoques (Quercus suber), piruétanos (Pirus bourguaeana) almeces (Celtis australis) acebuches (Olea europea) o sauces (Salix alba) agrupados éstos en las abundantes zonas húmedas.
La fauna es muy variada, encontrando ejemplares de rapaces que se desplazan a Los Barruecos atraídos por la abundancia de agua y alimento: podemos disfrutar de las siluetas del águila culebrera (Circaetus gallinatus), el águila calzada (Hieraetus pennatus) milano real (Milvus milvus)

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Primavera

Como es lógico también abundan las aves acuáticas, como el ánade real (Anas platyrhynchos), el somormujo lavanco (Podiceps cristatus), la garza real (Ardea cinerea), el zampullín chico (Tachybaptus ruficolis). Sin olvidar el lagarto ocelado (Lacerta lepida), el galápago leproso (Mauremys caspica) o la nutria (Lutra lutra).
Por sus peculiaridades es especialmente significativa en el Monumento Natural de Los Barruecos la cigüeña blanca (Ciconia ciconia) y la tenca (Tinca tinca), esta última como especie con la que se repueblan las charcas para la práctica de la pesca deportiva entre mayo y septiembre, que está muy arraigada en la población. En cuanto a la colonia de cigüeña blanca tiene tal importancia que ha sido considerada la mayor de Europa en estado natural, anidando sobre los grandes bolos graníticos. La peculiaridad de la colonia de Los Barruecos, unida a la extensa colonia urbana asentada en la población y los esfuerzos del Ayuntamiento por la conservación de este ave y su hábitat, le valió a Malpartida de Cáceres el nombramiento de Pueblo Europeo de la Cigüeña en 1997, por el Fondo Patrimonio Natural Europeo (EURONATUR).
No podemos obviar que Los Barruecos es un paisaje antrópico, dónde la actividad humana ha sido decisiva desde tiempos prehistóricos. Testigo de ello son los abundantes yacimientos arqueológicos que prueban el aprovechamiento de las magníficas condiciones del paraje ya en el Paleolítico. Del Calcolítico se datan poblamientos amurallados y el conjunto de grabados y pinturas esquemáticas, durante la época romana se construye una magnífica villa -asociada a la colonia Norba Caesarina- y en sus inmediaciones conjuntos de tumbas antropomorfas.

Ya en la Edades Moderna y Contemporánea se construyen los cuatro embalses que dan una luminosidad especial al paisaje: el Barrueco de Arriba y Molinillo (s. XVI), Barrueco de Abajo para dar servicio al Lavadero de Lanas (s. XVIII) y Charca de Frasco Diez (s. XIX). Todas ellas asociadas a molinos harineros y huertas, conformándose en un ejemplo racional del uso del agua.

El complejo arquitectónico del Lavadero de Lanas de Los Barruecos, nombrado Bien de Interés Cultural-Sitio Histórico por la Junta de Extremadura, funcionó desde finales del S. XVIII hasta la primera década del s.XX.

Los Barruecos

Después de servir como finca ganade-ra, en 1976 fue adquirido por el Ayuntamiento de Malpartida de Cáce-res que junto a la Junta de Extrema-dura lo convirtieron en el Museo Vostell Malpartida de arte contemporáneo.
Los últimos usos que se han dado en Los Barruecos están directamente relacionados con actividades mediambientales: desde que fuera nombrado Monumento Natural en 1996, la Junta de Extremadura lo ha dotado con tres edificios: el Centro de Interpretación del Monumento Natural, Centro de Interpretación del Agua-El Molinillo- y El Centro de Visitantes donde se expone una sala dedicada la presencia de la Cigüeña Blanca en Malpartida.

Museo VOSTELL MALPARTIDA image

El Museo Vostell Malpartida ofrece a los visitantes tres colecciones de arte contemporáneo: Colección Wolf y Mercedes Vostell, Colección Fluxus-Donación Gino Di Maggio y Colección de Artistas Conceptuales.
Además de las salas de exposición, también puede visitarse el Centro de Interpretación de la Vías Pecuarias e Historia del Lavadero de Lanas. El museo se prolonga en el paisaje de los Barruecos con dos esculturas-ambientes, instaladas ambas entre las rocas: 'V.O.A.E.X. Viaje de (H)ormigón por la Alta Extremadura' (1976), con la que dio comienzo la actividad del Museo Vostell Malpartida, y 'El Muerto que tiene Sed' (1978). Actualmente se conforma como uno de los más importantes museos europeos de vanguardia y se ha convertido en tribuna obligada dentro del panorama artístico nacional e internacional. image

El Monumento Natural de Los Barruecos cuenta con una completa infraestructura de atención al público que distribuye en tres instalaciones situadas junto a la Charca del Molinillo, a la entrada de Los Barruecos.
Instalado junto al aparcamiento, realiza servicios de información al visitante sobre Los Barruecos y la Red de Espacios Naturales Protegidos de Extremadura. Está dotado, además, de paneles informativos sobre los itinerarios autoguiados de Los Barruecos, e información detallada de la biodiversidad del entorno. Además, se habilita un espacio expositivo dedicado a la Cigüeña Blanca, su biología, la Red de Pueblos Europeos de la Cigüeña -de la que forma parte Malpartida de Cáceres- y la celebración de la Semana de la Cigüeña desde 1991, exhibiéndose las fotografías originales ganadoras del Certamen Fotográfico Internacional que se organiza dentro de la programación de esta semana dedicada a la divulgación de los valores medioambientales.
Completa el CRV una sala de audiovisuales con proyecciones de distintos recursos para difundir el patrimonio natural de los Barruecos, de Malpartida de Cáceres y de Extremadura.

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Instalado en un antiguo molino harinero, se exhibe la maquinaria propia de la instalación, junto con una completa exposición sobre la importancia, los usos y necesidades del agua, una de las grandes protagonistas del paraje de Los Barruecos junto con el paisaje, la flora y la fauna.

Contiene un espacio expositivo en el que través de maquetas, paneles, vitrinas interactivas y reproducciones se muestra el origen de las formaciones rocosas que conforman el espectacular paisaje de Los Barruecos y sus formas de modelado, así como la biodiversidad zoológica y vegetal, de cuyo protagonista indiscutible, la Cigüeña Blanca, podemos observar reproducciones a escala de sus nidos y hábitats.
Completa la exposición la réplica de uno de los abrigos rocosos más significativo de Los Barruecos, donde se reproducen algunas de sus pinturas rupestres testimonio del paso del hombre por estos parajes desde hace más de cinco mil años.
Finalmente tendremos la oportunidad de observar en tiempo real la colonia de cigüeña blanca y el paisaje de Los Barruecos a través de un monitor instalado en el propio Centro. La observación en directo de éstas y sus crías, es uno de los atractivos del Centro, llamando de manera singular la expectación de los usuarios.

Enlaces:

https://enfilando.blogspot.com.es/2013/01/los-barruecos.html

https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=3786419

http://museovostell.gobex.es/index.htm

http://turismoextremadura.com/viajar/turismo/es/explora/Centro-de-Interpretacion-sobre-el-Monumento-Natural-Los-Barruecos/

jueves, 16 de febrero de 2017

Información de la Salida del 18/02/17 Senda del Duero

La ruta es una parte del GR 14, denominada Senda del Duero, son 14 km de camino paralelo al rio que por lo que hemos podido comprobar está bastante desolado debido a la época del año, en que los arboles están desnudos
Situado en la Tierra del Vino, Villafranca de Duero es el último pueblo vallisoletano en la Senda del Duero. El itinerario atraviesa la localidad en dirección norte. Al llegar al Área Recreativa de Las Peñas, continúa por un camino agrícola asfaltado que avanza por la vega del río Duero. El paisaje está dominado por las tierras de cultivo que pintan un colorido paisaje de ocres, verdes y amarillos de fuerte contraste con el intenso azul de los limpios cielos de Castilla.image
Más adelante el Camino Natural se adentra en la provincia de Zamora a través de un camino agrícola en donde el asfalto se cambia por zahorra. A lo largo de este tramo el Duero dibuja una amplia curva y se acerca a la ruta. Después, la senda gira a la derecha en un cruce, bordea un pequeño bosquete de pinos y avanza paralela al río hasta alcanzar el Caserío de Tímulos donde se puede observar un curioso palomar de planta circular, levantado sobre un farallón rocoso.
imageLa Senda del Duero pasa por el caserío y se interna en un pinar de pino piñonero hasta alcanzar la central hidroeléctrica de Toro. El recorrido avanza por una zona de mosaico, anteriormente dedicada a la extracción de áridos, donde se alternan los pinares con los cultivos propios del regadío.
En la confluencia con otro camino agrícola, la senda gira a la derecha y continúa paralela a la carretera C-112, dejando a la derecha la urbanización El Gejo. Desde aquí ya se observa la ciudad de Toro, asomada en un altozano sobre el río. El camino discurre entre la carretera y las aguas del Duero. Después de cruzar el río Guareña, en las proximidades de su confluencia con el Duero, el recorrido avanza entre los álamos que constituyen la banda de vegetación de ribera en busca del Puente Mayor de Toro, de origen románico medieval.
Al llegar al Puente giraremos hacia la izquierda para enlazar con la ruta de la Vega del Duero, unos 4 km. que discurre por la margen derecha del rio donde podremos observar las barranqueras o tesos de tonos amarillentos y rojizos y que debido a la erosión del agua han formado cárcavas o surcos cada vez mas profundos, que forman un paisaje singular.
Subiendo una empinada cuesta, llegaremos a la población de Toro cuyo rico patrimonio cultural merece ser visitado.
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Toro, un pueblo que ha escrito la historia
Atraídos por el paso fácil del río Duero por el vado donde actualmente se encuentra el puente, los vacceos fueron los primeros pobladores que se asentaron en este lugar. Algunos historiadores reconocen a Toro como la antigua Arbucala que se resistió de forma heroica al asedio de Annibal, al que finalmente sucumbió. Los romanos también dejaron su huella en el recinto amurallado más antiguo que se conserva. De la repoblación del siglo X quedan restos de la muralla y el castillo.
Toro cuenta con un rico patrimonio cultural, destacando diversas iglesias de origen mudéjar, los monasterios de Santa Sofía y de Sancti Spiritus y el arco del reloj, del que una leyenda cuenta que en la argamasa para su construcción se utilizó vino en vez de agua por ser más económico que subir agua des el río.
Entre los tesoros románicos que alberga Toro está su Puente Mayor con veintidós arcos y la Colegiata de Santa María la Mayor, inspirada en la Catedral de Zamora. Su construcción comenzó en el siglo XII, y actualmente es un edificio emblemático de la población. Las obras se extendieron durante muchos decenios, no dándose por finalizada hasta mediados del siglo XIII, lo que provocó que fuese construida en dos etapas. Inicialmente se realizaron las portadas laterales, los muros y las trazas mientras que en la segunda etapa se levantaron la cubierta y un cimborrio con torres adosadas. El primer maestro que trabajó en su construcción utilizó la piedra caliza para levantar el edificio. Sin embargo el segundo maestro utilizó la piedra arenisca en tonalidades rojizas como material base.
Además de su tesoro histórico, Toro guarda en sus numerosas bodegas otro tesoro no menos importante y por el que tiene reconocida fama: el vino Denominación de Origen Toro. La tradición vitivinícola de la zona se remonta casi a sus primeros pobladores y es en la actualidad uno de los principales motores de la economía.
Daremos tiempo hasta las 6 para visitar el pueblo , pudiendo hacerlo acompañados de una amiga que nos intentará hacer el recorrido por los sitios más emblemáticos para después, el que lo desee, podrá hacer una visita a una bodega para degustar los vinos y un aperitivo por un precio de 5 euros.
Conviene llevar calzado adecuado porque previsiblemente habrá barro por alguna zonas del camino.

















viernes, 13 de enero de 2017

Salida 29 de Enero 2017 Alberca- Portillo de la Bejarana- La Torrita- Alberca

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Ruta La Alberca-Portilla de la Bejarana-Torrita-La Alberca

    

     La ruta comienza en la Casa de Parque del Parque  Natural de las Batuecas-Sierra de

Francia y allí nos esperará el autobús a la vuelta ya que es una ruta circular.

   

  El Parque Natural de las Batuecas-Sierra de Francia pertenece a la Red de Espacios Naturales de Castilla y León por su gran valor natural, faunístico y paisajístico destacando como parajes singulares de este Parque la Peña de Francia, un mirador de la zona excepcional, los meandros del Río Alagón, el valle de las Batuecas y el valle de Belén en Herguijuela de la Sierra.

     Precisamente por la “cornisa” que separa estos dos últimos va a transcurrir nuestra ruta y podremos observar ambos valles a lo largo de todo el recorrido así como la fauna y la flora Fauna: Un total de 213 especies de vertebrados están catalogadas en el Parque, de las que 9 corresponden al grupo de los peces, 13 al de anfibios, 19 al de reptiles, 126 al de aves y 46 al de los mamíferos.

     En cuanto a las aves es habitual ver volar a los buitres, tanto leonados como negros. También frecuentes son el águila real, halcón peregrino, alimoche y búho real. Especial mención merece la esquiva cigüeña negra, catalogada en peligro de extinción dado el delicado estado de sus poblaciones en nuestro país. Esta especie suele elegir lugares apartados del hombre para instalar su nido. Es muy asustadiza, por lo que a la menor señal de perturbación huye, abandonando incluso a sus pollos. Hasta épocas recientes también nidificaban aquí el águila imperial y el águila perdicera: los actuales trabajos de mejora de la caza menor que se llevan a cabo en el territorio del Parque pretenden, entre otros objetivos, favorecer su retorno.

     Esta región es muy propicia para los anfibios. En los numerosos arroyos y charcas se pueden encontrar tritón ibérico, sapo partero ibérico, rana patilarga y sapillo pintojo, entre otros. Respecto a los reptiles cabe destacar la lagartija de la Peña de Francia, endemismo descrito recientemente exclusivo de estas sierras. Entre las 46 especies de mamíferos hay que reseñar la cabra montés, reintroducida con gran éxito en la década de los 70, que habitó desde antiguo las cumbres pedregosas de estas sierras. También hay tejón, gato montés, meloncillo, garduña, desmán ibérico y nutria. Corzos, ciervos y jabalíes son otras de las especies habituales.

         Flora: En las cumbres más altas del Parque Natural la vegetación ha tenido que adaptarse a la crudeza del clima, dominando el piorno y el erizón. A menor altitud aparecen los bosques de rebollo —en cuyo sotosbosque crecen acebos, serbales y arce menor— y los castaños. En las zonas de robledal más frías, húmedas y orientadas al noroeste encontramos algunos abedulares. Es reseñable la presencia en el territorio de algunos robles de condiciones climáticas más húmedas, como el carballo (Quercus robur) o la famosa «Haya de Herguijuela de la Sierra», referida por multitud de autores como una de las más meridionales de la Península Ibérica. Al sur y descendiendo en altitud, empiezan a aparecer especies típicamente mediterráneas que dan paso a una de las formaciones más emblemáticas de este Espacio: el encinar. Entre encinas retorcidas encontramos notables ejemplares de alcornoques, tejos, madroños, durillos, lentiscos, enebros y algún almez, confundidos entre la abundante cobertura que proporciona la jara pringosa. Dentro del Parque se encuentran también comunidades higroturbosas típicas del Sistema Central, en las que destacan la carnívora atrapamoscas o los «brezales de carroncha». Además aparecen grandes áreas cultivadas de árboles frutales, viñedos y olivares, entre los que destacan por su extensión los cultivos de cerezo, base económica de muchos pueblos de la Sierra. Como especie exclusiva del Parque Natural cabe destacar la Armeria salmantica, planta que forma pequeñas matas y crece únicamente en el entorno de la Peña de Francia.

Esta información sobre la flora y la fauna no es óbice ni cortapisa para que podáis preguntar más en el autobús.

La Ruta: Salimos de la Casa de Parque subiendo por el pinar hasta el Puerto del Portillo en media hora por la ruta de pequeño recorrido PRSA-10 de La Alberca a las Batuecas, señalizada con marcas blancas y amarillas. Esta senda cruza la carretera SA-201 en un punto y después hay que pasar una portera.

En el Portillo, en vez de seguir la PR-10 cogeremos un cortafuegos a la izquierda que sube a La Peña de los Albitos y a la Orconera y después giramos a la derecha por una senda que se mete en los pinos y que comienza en un cartel de “Zona Restringida” que va a media ladera desde donde podremos observar el Valle de las Batuecas a nuestros pies y las Hurdes y nos lleva a La Halconera y a la Portilla de la Bejarana, un collado que da al valle de Belén en la Herguijuela y desde donde se puede ver muchos pueblos, valle del Alagón, Sierra Quilamas, Meandro de Melero, Sierra de Béjar…

Desde aquí baja una senda entre escobas y jaras bastante cerrado en algunas épocas del año que suele estar marcada con hitos de piedra pero que hay que tener cuidado y no perder al grupo. Es el tramo más complicado de la ruta por la poca visibilidad, por las piedras sueltas que tapizan el suelo y que ralentizarán nuestra marcha y porque hay un punto que tenemos que girar a la izquierda para ir a la Torrita y después volveremos a este punto para seguir bajando hasta una pista forestal en buen estado y ya sin problemas.

clip_image004La Torrita es un roca muy peculiar formada por la erosión de la roca original que se encuentra en un paraje de paredes cortadas llamado Risco de los Altares donde además hay unas conocidas pinturas rupestres descubiertas en 1976 por Ramón Grande del Brío mientras estudiaba una colonia de Buitres leonado que había en esos riscos. Debido a su complicado acceso no podremos ver las pinturas en esta ocasión pero se pueden visitar cualquier día desde el puerto del Portillo.

Desde la Torrita volvemos a la senda que abandonamos anteriormente y seguimos hasta la pista

mencionada y giraremos a la izquierda por esa pista e iremos al encuentro del camino que va de la Herguijuela a La Alberca que está señalizado en blanco y amarillo como PRSA-14 que seguiremos hasta el pueblo entre robles y cerezos llegando a nuestro destino.

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Eugenio y Emilio

RIsco de los Altares

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martes, 8 de marzo de 2016

Información Ruta El Gasco 13 Marzo

clip_image003Agua potable en el km 8,50 y 9,50. Nos encontraremos con 3 pilones repletos de agua que baja de la montaña.

Pasado el tercer pilón, bajaremos por la senda Lombo de las Viñas. Llegaremos a un mirador, desde el que ya veremos el pueblo. La bajada es considerable y está bastante empedrada.

EL GASCO

     La ruta la comenzaremos en el Gasco. Sobre las 10,30H. Es circular. Durante 1,30 h estaremos subiendo con un desnivel de 700m

Contamos con la gran suerte de tener Sherpa. Nuestro amigo Valentín. Un Señor del pueblo al que ha liado Andrés. Él nos indicara el camino.

También nos ayudaran con la ruta: Pedro, Belén su mujer y Mª Bel. Todos estupendos.

15Km la primera ruta y a la Meancera para los que quedéis con ganas de mas, unos 2,40km

DIFICULTAD MEDIA BAJA

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Población: 167 personas

Localización

La alquería de El Gasco está situada al Norte de Extremadura y de la provincia de Cáceres, en la comarca de Las Hurdes. Localizado entre los 40º24´ de latitud norte y los 6º24´ de longitud oeste y a 780 metros de altitud sobre el nivel del mar. Historia

En la zona donde se asienta la alquería de El Gasco, se encuentran multitud de restos y grabados de la edad de bronce.

Incluso hay varias cuevas en las proximidades de la alquería en las cuales se supone que estuvieron viviendo alguna población en la edad de bronce.

Lugares de Interés

El principal atractivo que tiene la alquería es el chorro de la Miacera.

Una espectacular caída de agua con varios escalones que está muy próxima del pueblo. Artesanía

En la alquería de El Gasco hay varios artesanos que trabajan la piedra.

Se hacen tanto casitas pequeñas con la estructura de las viviendas hurdanas, como utilizando roca volcánica, cachimbas que son unas especie de pipas de fumar

También se realizan algunos trabajos con la madera, como pequeños bancos y adornos diversos

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Espero que os guste. Muaaa

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domingo, 25 de octubre de 2015

San Gregorio – Castañar del Tiemblo

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El Castañar de El Tiemblo
"El bosque mágico de los cuentos "

 

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La senda de San Gregorio, al Castañar del Tiemblo

Uno de los bosques más bellos de castaños en Europa está en El Tiemblo. En la abulense Reserva Natural del Valle de Iruelas se encuentra un inmenso castañar colmado de majestuosos ejemplares de castaños que se funden con robles, alisedas, avellanos, pinos y acebos. Una senda que nos sumerge en un soñado bosque de colosos que resulta casi exclusivo en su especie.

clip_image001Parece impensable que a tan solo 45 kilómetros de Ávila se encuentre un bosque de fábula, donde se podrían recrear miles de leyendas entre sendas cuajadas de castaños. En él, los espigados ejemplares se alzan solemnes, casi rozando el cielo de la increíble reserva natural, ubicada en estas antiguas tierras castellanas. Antes de comenzar la ruta merece la pena un paseo por la localidad de El Tiemblo para visitar la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, curiosa por su torre del siglo XV y por no estar concluida, ya que casi todos

los canteros de la época fueron reclutados para trabajar en el Monasterio de El Escorial. También es interesante la barroca ermita de San Antonio de Padua, una de las primeras dedicadas al santo, que es el patrón de El Tiemblo.

Tampoco hay que perderse los Hornos de las Tinajas, de principios del siglo XIX, que fueron construidos para cubrir la gran demanda existente en la época, cuando Carlos III autorizó la plantación de viñedos con el objetivo de acabar con el paro. Al parecer son exclusivos en la provincia de Ávila, donde se levantaron al menos cinco hornos. Tras un breve paseo por El Tiemblo, nos encaminamos de nuevo hacia la gran rotonda, la última antes de la salida a la carretera, donde nos desviamos a la derecha para encontrar fácilmente la indicación hacia la Senda del Castañar. Cruzamos la urbanización Buenavista y, a la salida, aparcamos el coche y empezamos la ruta.

La subida es suave por una pista ancha y cómoda, de unos siete kilómetros de longitud. Durante el ascenso disfrutamos a nuestra derecha de un magnífico bosque de pino resinero, donde pastan las famosas reses de Ávila, y a la izquierda, de la espectacular panorámica de la garganta del Yedra, siempre acompañados por las melodías de las muchas colonias de aves que viven en el pinar. El inicio es de asfalto, pero enseguida, casi a la altura del encantador paraje donde se alza el monumento dedicado a Félix Rodríguez de la Fuente, empieza la pista de tierra.

El naturalista rodó en este paraje documentales sobre el buitre negro, una impresionante rapaz en vías de extinción, aunque afortunadamente en esta zona habitan aún unas setenta parejas. Ascender por esta pista forestal es una delicia. Al final, después de algo más de siete kilómetros, llegamos al puente de piedra para

cruzar el arroyo de la Garganta, por el que entramos en el área recreativa El Regajo, una pradera perfecta para descansar de la subida y reponer fuerzas antes de adentrarnos en la Senda del Castañar.

Una arboleda de fantasía

A la derecha de la zona recreativa de El Regajo, en una ligera bajada cruzamos el pequeño puente de madera que nos adentra en la Senda del Castañar, un espléndido vergel de árboles y agua. Iniciamos la senda en paralelo al arroyo del Castañar, donde en la entrada existe un joven robledal, y, nada más superarlo, empezamos a contemplar abedules, cerezos silvestres y avellanos.

El camino asciende ligeramente y, tras unos metros, comenzamos a ver el majestuoso bosque de esbeltos y longevos castaños, que se alzan infinitos hacia el cielo. Mientras bordeamos el monte con desniveles suaves, llegamos a la fuente de los Cazueleros, donde encontramos una bifurcación y tomamos el camino de la derecha. Descendemos por una suave bajada, para cruzar el pequeño puente de madera sobre el arroyo del Castañar. A partir de aquí continuamos, ahora en subida, entre magníficos ejemplares, pisando una lujosa alfombra de hojas y amenizados por el increíble sonido del silencio.

clip_image003Al final de la pendiente llegamos a una explanada donde el bosque se abre y encontramos a la derecha el acogedor refugio de Majalavilla. El albergue, que casi siempre tiene leña en el exterior para encender su chimenea, está ubicado en un enclave privilegiado, sito en un conveniente cruce de caminos. Al parecer, a mediados del siglo pasado muchos tembleños pasaban largas temporadas en el monte trabajando como pastores, agricultores o madereros, y para que pudieran guarecerse se construyeron seis albergues en lugares estratégicos de la montaña. Este es el más grande y el mejor

conservado, y en su interior tiene pinturas de colores muy vistosos. Dejamos Majalavilla a nuestra derecha y descendemos por el camino hasta encontrar un pino resinero, provocador por su considerable tamaño, bien alimentado por el nutritivo sustrato de la zona, donde los pinos pueden llegar a alcanzar más de 40 metros de altura.

El abuelo del castañar.

Un poco más abajo, a menos de cien metros, llegamos al Abuelo, el coloso de la senda, el señor del bosque, el soberano de savia lenta que reina en esta arboleda. El Abuelo es un castaño monumental de más de 500

años, con 19 metros de altura y más de trece de diámetro. A pesar de estar totalmente hueco, siempre rebrota en los meses de primavera. A su alrededor, a modo de simbólica protección, lo guarda una valla de madera, y un original cartel de la concejalía de Medio Ambiente anima a los visitantes a que lo respeten. Cuentan los mayores del lugar que en su interior se podían resguardar grandes rebaños de cabras. Su tacto, su madera, su ubicación y su inmensidad seducen, sin lugar a dudas, a cualquier visitante

Después de disfrutar del longevo coloso, reanudamos el camino. Entre la arboleda, divisamos a la derecha la garganta de la Yedra, mientras nos adentramos en una de las zonas más solitarias del bosque mágico. Estamos en un área deliciosa por su frondosidad y por el tintineo del agua del arroyo. Su sonido y sus continuos saltos de agua embelesan al caminante y casi invitan a bajar al margen del río, que tiene un agua tan limpia que lo convierte en un paraíso para truchas y nutrias. Aquí los centenarios castaños se mezclan con los robles y forman un increíble contraste de colores y texturas. Guiados por el Yedra, llegamos a la plácida pradera de Garrido, donde el bosque se abre.

Muy codiciado por los romanos.

En la llanura encontramos una bifurcación y tomamos el camino de la izquierda, donde, después de atravesar un pequeño rebollar, llegamos al paraje conocido como el Castañar del Resecadal. Este rincón está cuajado de robustos troncos, de copas amplias y redondeadas, que acumulan en sus inmensos pies sus frutos, envueltos por unas cúpulas espinosas en forma de globo. Estos gigantes tienen una edad media de 150 años, aunque hay ejemplares que pueden vivir hasta un millar de años. A través de la historia, el castaño ha sido un árbol muy cotizado, sobre todo en la época de los romanos, que le dieron gran importancia como alimento para los ciudadanos y las tropas, por lo que se cree que promovieron su plantación y distribución.

Mientras subimos, tenemos una atractiva panorámica del macizo de Gredos y de la garganta de la Yedra. En esta parte del sotobosque, gracias a la excelente calidad de la tierra, conviven con el castaño saúcos, fresnos, cerezos silvestres, olmos, acebos, avellanos y majuelos, toda una tentación para ardillas, jabalíes, jinetas o corzos. Algo más adelante encontramos el castaño Codao, singular por un viejo tronco central que, aunque ya muerto, genera rebrotes que crecen con fuerza.

Desde aquí empezamos el descenso por un camino sinuoso y con gran pendiente, donde llaman la atención las enormes rocas graníticas que salpican las márgenes del sendero. Continuando por la pista, salimos a otra bifurcación donde continuamos, por la derecha, hasta llegar al puente por el que entramos a la Senda del Castañar. Tras cruzar de nuevo el puente, salimos al área de El Regajo y comenzamos el descenso de unos siete kilómetros hasta El Tiemblo.

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La actividad de Senderismo es gratuita, el único importe a abonar es en concepto de desplazamiento.

"El Club de Senderismo Santa Marta K-mina comunica a sus socios y participantes en las actividades programadas que tanto el club como los organizadores no asumen ninguna responsabilidad en caso de accidente. Los socios y participantes actúan bajo su exclusiva responsabilidad y cualquier gasto que se ocasione ante algún accidente o evacuación, es cargo exclusivo del excursionista, recomendando a todos los socios y participantes la posesión de la Licencia Federativa, cuyo seguro cubre estos riesgos. El hecho de asistir a las salidas presupone la aceptación de esta cláusula. Quienes no la acepten, se abstengan de realizar dichas actividades."

jueves, 1 de octubre de 2015

Faedo de Ciñera

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Características

  • Tipo: Ida y vuelta
  • Dificultad: Baja
  • Señalización: Señalizada
  • Distancia: unos 5 kilómetros
  • Desnivel acumulado 300 m

 

EL FAEDO DE CIÑERA

El Faedo de Ciñera es un pequeño bosque formado fundamentalmente por hayas situado en la localidad de Ciñera de Gordón, municipio de La Pola de Gordón, en la provincia de León. Se engloba dentro de la Reserva de la Biosfera del Alto Bernesga, y ha sido reconocido como el Mejor Bosque de España en 20081 por el Ministerio de Medio Ambiente y la entidad Bosques Sin Fronteras, por su cuidado y preservación de la naturaleza íntegra y en especial por la implicación de los propios vecinos en su conservación.

Esta ruta comienza en la localidad de Ciñera de Gordón (León), situada en la vertiente sur de la Cordillera Cantábrica, en el curso alto del Bernesga. Llegamos a Ciñera a través de la N-630. Una vez atravesado el pueblo y su plaza, nos dirigimos por el Paseo del Faedo hacia el cementerio, donde comienza un camino de tierra prácticamente llano que nos lleva en dirección Este a una “boca mina” situada a la derecha del camino. Se trata de una antigua entrada a una mina de carbón hoy abandonada, que se ha acondicionado como museo donde se muestran herramientas que los mineros empleaban en las galerías.  La minería tuvo gran importancia en la comarca de Gordón desde mediados del siglo XIX, aunque hoy está en decadencia.

Más adelante, llegamos hasta una casa abandonada. El camino desciende ligeramente hacia la izquierda y nos encontramos con un puente de piedra de un solo arco sobre el Arroyo Villar. El sendero se vuelve más rocoso e irregular.

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Una vez superado el puente de piedra, aparece a nuestra derecha una explanada acondicionada como área recreativa con bancos y mesas de merendero, a la que se accede cruzando el arroyo por pequeños puentes de madera. Podemos disfrutar de las vistas de las laderas de las montañas que forman el valle.

Siguiendo el sendero, llegamos en poco tiempo al Faedo (Hayedo), señalizado mediante carteles informativos que narran leyendas de brujas y hadas. Atravesando un prado y más adelante, a través de otro puente de madera, nos internamos en el bosque de hayas guiados por el sendero.

El Faedo de Ciñera es un bosque donde predominan las hayas centenarias de hasta 30 metros de altura. Tiene un estado de conservación excelente aunque es muy frágil. En primavera y otoño este frondoso y enigmático hayedo adquiere su mayor belleza y colorido.

El Faedo fue declarado en 2007 el "Bosque mejor cuidado de España", por el Ministerio de Medio Ambiente y la O.N.G "Bosques sin fronteras".

En el corazón del bosque, atravesado por el Arroyo del Villar, descubrimos una de las hayas más antiguas, denominada “Fagus”, con una edad estimada de 500 años y más de 6 metros de perímetro en la base. Fagus está catalogada como uno de “los 100 árboles más singulares de España”.

Al final del hayedo, la frondosidad de la vegetación deja paso al roquedal y llegamos hasta otro puente. Después de cruzarlo, la ruta se complica, siendo necesario apoyarse para avanzar entre las rocas. Se trata de las Hoces del Villar, un estrecho desfiladero que comunicaba Ciñera con el pueblo de Villar del Puerto, utilizado antiguamente por los mineros para bajar a las minas de Ciñera de Gordón.

En este punto antiguamente existía un puente de palos que ayudaba a salvar este desfiladero, donde varios mineros perdieron la vida víctimas de los aludes.

Avanzamos a través de la garganta que forma el Arroyo Villar mediante una pasarela de madera y acero enclavada en la roca que sustituyó en 2005 al viejo puente de palos y hoy permite salvar el paso del cañón y disfrutar de sus vistas.

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La pasarela desemboca en una sucesión de torrentes de agua y cascadas que forman pozas o piscinas naturales denominadas “Marmitas de Gigante”, originadas por la caída del agua sobre la roca y la disolución química del lecho de caliza. Aquí termina la ruta del Faedo de Ciñera, aunque existe la posibilidad de prolongarla hasta llegar hasta las poblaciones de Villar del Puerto y La Vid de Gordón, con una distancia total de 11 kilómetros.

Ruta de los calderones

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 Características

  • Tipo: Circular
  • Dificultad: Moderada
  • Señalización: buena
  • Distancia: unos 13  kilómetros
  • Desnivel acumulado 611 m

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Ruta de los Calderones

Comarca: Cuatro Valles - Cantábrica Leonesa

La ruta se inicia en Piedrasecha, para tomar enseguida una vereda casi paralela al río. Destaca una gran roca silícica, muy llamativa por los líquenes amarillentos que la colonizan, es El Serrón. Pronto se llega a la Fuente del Manadero y un poco más allá, la Cueva de las Palomas alberga una sencilla Ermita rupestre que custodia la imagen de Nuestra Señora del Manadero. Su romería se celebra el último domingo de julio, congregando a vecinos de toda la comarca.

Al seguir avanzando, pronto se observa que el río ya no fluye en superficie, sino que su circulación es subterránea, fenómeno característico de los terrenos de naturaleza caliza. Así se cruza todo el desfiladero, con paredes verticales que en algunos puntos casi llegan a tocarse. El camino progresa sobre el antiguo lecho del arroyo, entre cantos rodados y marmitas de gigante. Cuenta un pastor que una vez, una corza perseguida por los perros, saltó de un lado a otro del desfiladero, así de angosto es el paraje.

La ruta termina en una cancilla que separa los terrenos de Piedrasecha de una finca particular. A partir de este punto se puede optar por volver por donde se ha subido o continuar hacia Santas Martas y las Vegas del Palomar.

Al salir de Los Calderones, bosquetes de mostachos, escuernacabras y robles en las laderas, contrastan con las salmueras que acompañan al arroyo, que de nuevo vuelve a discurrir en superficie. Es el Monte de la Ribera, donde antaño se producía cal en los caleares o caleros.Desde Santa Martas, el camino ya sin señalizar, continúa ascendiendo poco a poco para salvar el desnivel hasta el Collado del Fito. El paisaje es completamente diferente y, al ir ganando altura, las vistas se hacen muy hermosas. El último repecho tras el collado, conduce a las Vegas del Palomar, amplia depresión tapizada de pastizales a la que antaño subían los ganados trashumantes. Estos puertos estuvieron arrendados en 1750 al Monasterio de Guadalupe en 3.050 reales.

En la Vega vuelve a hacerse patente la acción del karst, forma de erosión de la caliza por la acción combinada del agua y el CO2 atmosférico, siendo perceptibles grandes hoyos a modo de dolidas o sumideros en toda su extensión.

clip_image006Punto de Interés Geológico.

Los Calderones están considerados como Punto de Interés Geológico, catalogado con el número PIG 35 en el atlas del Medio Natural de la Provincia de León. Las calizas tienen su origen en sedimentos depositados desde hace 360 millones de años, en un antiguo mar que cubría toda la zona. Los diferentes estratos se depositaron horizontales, pero hoy los vemos con distintas inclinaciones e incluso verticales. Por diversos avatares geológicos, estas formaciones fueron plegándose y replegándose, se elevaron, sufrieron fallas y fracturas y se erosionaron por la acción de distintos agentes externos, hasta presentar su aspecto actual. El fuerte repliegue de los estratos en los Calderones, indica que esta zona se encuentra próxima al núcleo de un gran pliegue, sólo visible desde el aire, el sinclinal del Alba.

Pliegue
Hoy, los Calderones muestran un aspecto que no siempre fue así, sino que pueden considerarse el resultado de la acción combinada sobre la caliza, de la fuerza mecánica del agua y de la disolución kárstica. El arroyo de Los Calderones ha ido esculpiendo el desfiladero gracias a la enorme energía que desplegó en época de crecidas, que fueron excavando durante miles de años el valle. Asociado a la acción erosiva del arroyo se manifiesta el karst o disolución de la caliza, potenciando la formación de numerosas simas, cuevas y galerías subterráneas que permiten la filtración del agua y su circulación bajo la superficie. Hoy Los Calderones pueden considerarse un antiguo lecho seco, circulando el agua casi siempre subterránea, aflorando en superficie sólo en puntos concretos.

Santas Martas, un pueblo en la memoria

Tras cruzar Los Calderones, el valle se abre en una amplia vega, donde quedan apenas una cabaña y un redil de piedra. Se trata de Santas Martas. Antaño hubo en este paraje un pueblo con una abadía, a cuya ermita parecen corresponder los restos que aún hoy quedan en pie. Ahora, la vega se aprovecha como pastos de verano para el ganado. Cuenta la tradición que el pueblo entero murió tras comer la caridad dominguera a causa de una “vacaloria o vaquiruela”, que contaminó la masa del pan que se repartía en la misa. La noche anterior, una de las vecinas fue a por agua al arroyo, alumbrada apenas con la luz del candil; al coger el agua, cogió sin darse cuenta la vacaloria (como en la zona son conocidas las salamandras) y, al amasar el pan, lo envenenó. Tan solo se salvó una vieja que, postrada en cama no pudo asistir a misa, siendo la heredera de todos los bienes y terrenos del pueblo. A Santas Martas siempre se llegó por el Collado del Fito, desde Santiago de las Villas o desde los Barrios de Gordón. El paso por Los Calderones se arregló a mediados del siglo XX, dejando una especie de calzada que permitía el tránsito de camionetas, dicen los más viejos que rusas, para una explotación de madera. Hace años hubo una gran tormenta y se originó tal riada, que se llevó por delante todo lo que el hombre quiso controlar. ¡Por algo los de Santas Martas usaban siempre otro camino!

La vida en roqueros y canchales

Dominado por formaciones calizas, este mundo de roca puede, a primera vista parecer inerte. Nada más lejos de la realidad. Paredes verticales a modo de farallones y canchales o derrubios son poblados por comunidades altamente especializadas, que han desarrollado curiosas adaptaciones para sobrevivir en este ambiente hostil. En las gargantas el viento se acelera, provocando un efecto desecante que genera un microclima más seco que el de su entorno.
Entre las paredes verticales anida el Treparriscos. Es una de las aves mejor adaptadas a estos ambientes, rebuscando con su pico largo y curvado entre las griegas y fisuras de la caliza, las larvas e insectos de los que se alimenta. De tono gris ceniciento, despliega toda su belleza al abrir las alas, de un intenso rojo bermellón. Común en estos ambientes es la Apolo, una de las mariposas de montaña más llamativas, gracias a sus ocelos rojizos y negros, muy vistosos sobre las alas blancas.